Conversatorio con Salvador Malo en torno a la Educación Superior

INTRODUCCIÓN: UN DIAGNÓSTICO A LA REALIDAD CHILENA Y MEXICANA

Patricio Silva, Presidente de CISO, hizo la apertura de la reunión, narrando los orígenes y el espíritu del Centro de estudios (CISO), en donde la educación es el tema central de las preocupaciones, ya que constituye el motor de movilidad social y desarrollo de los pueblos.

En este sentido, el Dr. Silva comenta que la educación sufrió un giro drástico durante la dictadura, con la idea de romper la hegemonía del Ministerio de Educación y desmembrar la educación primaria y secundaria, lo que significó una disminución de la calidad en la educación misma. A consecuencia de ello, la municipalización de la educación sigue siendo, al día de hoy, un tremendo problema para nuestra sociedad.

En el plano de la educación superior - continúa -, con la embestida hacia la Universidad de Chile, se le quitaron las sedes regionales, con el único objetivo de desmembrarla institucionalmente. Víctima del mismo efecto fue también la Universidad Técnica del Estado, donde le quitaron sus sedes y le cambiaron su nombre.

En 1981, se creó la Ley Orgánica Constitucional (LOCE), que permitió la creación de Universidades Privadas, en donde se estableció que debían ser instituciones sin fines de lucro, y precisa una serie de requisitos que no se han cumplido, o se han hecho muy vagamente. Comenta que un caso excepcional en el sistema educacional superior privado ha sido la Universidad Central de Chile, en donde los mismos profesores son los propietarios de la Universidad, y son ellos mismos los que componen la Asamblea de Socios de aquella casa de estudios.

Menciona que está presente también, dentro del contexto nacional, el surgimiento de la clase media chilena, con gran ímpetu y vivos deseos de estudiar en la Universidad. La clase media emergente se ha transformado en un motor de movilidad social importante para el país, pero en este marco y dados los nuevos desafíos sociales, debemos tener la capacidad de exigir más calidad en la educación superior. Sin embargo, junto con ello, hay otro problema: La planificación general, ya que las Universidades han creado carreras de tal forma que se han transformado en verdaderas fábricas para crear cesantes.

A continuación, Salvador Malo retrata la realidad por la que atraviesa México. En aquel país, las Universidades públicas (que son totalmente del Estado) siguen siendo las principales del país. Cada Estado de México tiene, al menos, una universidad pública, existiendo un total de 34 Universidades públicas estatales.

Las Universidades públicas son creadas por el Congreso (los estatales o el Nacional). De creación del Congreso Nacional hay 3 conocidas: la UNAM, la Universidad Autónoma Metropolitana y el Instituto Politécnico Nacional. Existen Universidades Federales, Estatales y un conjunto de instituciones públicas que son, por ejemplo, el Politécnico Nacional y los Tecnológicos (El Tecnológico Nacional de México, que tiene 266 instalaciones en todo el país, y es la institución más grande educativa de México).

La Universidad más importante es la UNAM, institución muy fuerte en educación (media y superior). En Superior tiene aproximadamente 170.000 alumnos, y tiene 60 o 70 centros de investigación en el país, la mayor parte concentrado en la Ciudad de México.

Las Universidades particulares (como el TEC de Monterrey, la Iberoamericana, la UNITEC o la Universidad del Valle de México) Nacieron hace 70 años aproximadamente. Incluso la UNAM renació en 1910 (La que fue cerrada en 1857 por luchas políticas del momento). Pero en sus orígenes históricos, la Universidad fue inaugurada en 1553. Sin embargo, existe un debate respecto al origen de la actual UNAM: Si nació en 1553, o en 1910.

Ya en los años 1930 – 1940, empezaron a surgir las Universidades privadas en México. Hoy en día, la realidad es que hay más Universidades particulares que públicas. “Recuerdo que en mi época, menos del 2% de los jóvenes estaban en educación superior. Ahora, tenemos el 35% de los jóvenes, mientras tanto que la población se triplicó. Hoy, nuestra población de estudiantes de enseñanza media y superior son 4,4 millones de personas aproximadamente, distribuidas en: 2/3 en Universidades Públicas (Que son más grandes, salvo el TEC de Monterrey que tienen casi 70.000 estudiantes) y la Universidades particulares representan 1/3 del total” recuerda el Director mexicano.

El crecimiento de las Universidades Particulares es significativo en materias de uso de tecnologías de la información. Por ejemplo: En el caso del postgrado a distancia, 2/3 de los estudios se desarrolla en Universidades Particulares y 1/3 en las públicas. La mayor parte es en ciencias sociales y económico-administrativas, y en las públicas es más preponderantes en las ciencias exactas y naturales y de la salud o biológicas. Sin embargo, en materia de doctorados, aún las Universidades Públicas absorben una buena parte.

En conclusión al análisis de la realidad mexicana, es que ya hay Universidades privadas de mucha calidad, pero todavía las públicas tienen una hegemonía importante. Sin embargo, están siendo cuestionadas, porque en el último tiempo, buena parte de las familias de recursos altos prefieren enviar a sus hijos a las Universidades Particulares. En esa línea, La UNAM decidió abrir el ingreso a la educación superior en base a concurso, lo que restringió los espacios para que entraran las Universidades particulares de gran renombre vinculadas incluso a la UNAM.

ALGUNAS PREGUNTAS A NUESTRO INVITADO DEL CONVERSATORIO

-          El financiamiento de las Universidades Privadas, ¿Tiene alguna subvención del Estado?

S.: Si, tienen una subvención muy fuerte, en el sentido que las Universidades no pagan impuestos. Cabe precisar que, por la normativa vigente, a ellas se les exige ofrecer un 5% de becas para toda la población. En México, Las Universidades privadas pueden ser o no con fines de lucro, no hay una prohibición legal para ello. En relación a los alumnos, cuando pagan por su educación en estas instituciones, no reciben subsidio del Estado, pero sí existe un mecanismo de préstamos a través de una asociación que generó un capital y les dio un préstamo “blando”. Pero a todas las Universidades (tengan o no fines de lucro) se les da el mismo tratamiento: No pagan impuestos. Sin embargo, en México no es claro cuándo es la distinción entre tener y no tener fines de lucro.

-          ¿Se mantiene aún el requisito que los estudiantes que egresan de las Universidades en México, deben hacer una entrega profesional al sistema público de ciertos meses?

S.: Si, se mantiene, tanto para Universidades Públicas como para particulares. Ningún estudiante puede terminar sus estudios si no realiza un servicio social de 4 meses. Este es un gran servicio, pero que en algunas circunstancias, no se ha aprovechado adecuadamente.

El servicio social más exigente es el de médico y odontólogo. Hacen un servicio social muy útil para la sociedad, y se les cobra casi sólo los materiales y herramientas empleadas. Pero sin duda es un servicio que se debería mejorar, aunque no hemos podido hacerlo porque hay mucha resistencia para ello.

-          La duración de las carreras, en general, ¿Cuántos años son?

S.: En cuanto a la duración de las carreras, Medicina es el caso más largo en México. Son 6 años (o incluso 7 en algunos casos) y egresan como médicos generales. Si desean alguna especialidad, hace 41 años se decidió crear un plan unificado de todas las especialidades médicas, en una acción conjunta de la Secretaría de Salud y la Secretaría de Educación Pública, y crearon el Examen Nacional de Aspirantes a Residencias Médicas (ENARM), que es un examen aplicado por la Comisión Interinstitucional para la Formación de Recursos Humanos para la Salud (CIFRHS), conformada por la Secretaría de Salud y Educación pública, y lo aplica la Secretaría de Salud. Este examen comprende 4 sesiones, de 3 horas mínimo de cada sesión (12 horas), cuyo resultado determina si un médico puede o no entrar a una residencia médica y, por lo tanto, hacer estudios de especialidad. En cuanto a su complejidad, es de una exigencia excepcional. Sólo para ilustrar aquello, cada año se presentan aproximadamente 25.000 personas, y entran sólo 4.000 o 5.000 aproximadamente (Y de hecho, son médicos generales que ya pueden ejercer su profesión con propiedad). Sin embargo, este examen tiene el propósito de cuidar, con especial celo, la calidad de las especialidades médicas.

Este examen define la vida de un médico en México, y ha sido un gran guardián y garante de la calidad médica en el país. (No obstante que, naturalmente, existen personas que se va a tratar a EE.UU., pero son casos aislados. La mayoría de los mexicanos se atiende con sus doctores mexicanos)

En lo que sucede en ingeniería (que no tiene el mecanismo de un examen), tiene una duración aproximada de 5 o 6 años de estudios.

LA IMPORTANCIA DE UNA NUEVA MIRADA EN LA EDUCACIÓN SUPERIOR

“El sistema chileno es visto desde fuera como un sistema educativo de alta calidad. Sin embargo, quiero insistir en que la carrera no es lo que uno estudia, sino lo que uno hace en la vida. La mitad de los jóvenes que están trabajando, trabaja en un área distinta a la que estudió, por tanto no deberíamos ser tan exigentes en la licenciatura (Sí en el postgrado, pero no en las licenciaturas). Estamos haciendo un error de hacer carreras tan profesionalizantes” reflexiona Salvador Malo.

Estados Unidos tiene un sistema de educación superior que es 5 o 6 veces más grande que el de México, pero México gradúa a más profesionales que EEUU, porque allá, el grueso de los estudiantes se prepara en los Colleges para obtener un Bachiller. Una preparación más corta hace que los jóvenes salgan con una preparación mayor, y que pueden escoger mejor. Anímicamente, estos jóvenes no están cansados, y se pueden matricular rápidamente a una maestría o un doctorado.

Creo que en ese sentido deberíamos tener una educación general más al estilo norteamericano que al europeo. De hecho, Europa ya se fue a una educación de ese tipo, lo que trae como consecuencia que la educación superior latinoamericana es hoy, heredera de una educación superior europea que ya no existe. Automáticamente se nos ve a todos los sistemas de educación de América latina como obsoletos. Los europeos adoptaron un sistema de una licenciatura general (llamada bachellor), y una maestría profesional (para obtener un título profesional de 2 o 3 años) o académica (de 1 o 2 años para salir con una maestría y entrar a un doctorado).

En América Latina tenemos una estructura de educación superior que ya no funciona. En el resto del mundo, los graduados latinoamericanos son aceptados sólo como los bachellors y cuando los estudiantes van a matricularse para ingresar a un doctorado a los 30 años de edad, ya están cansados, con familia y responsabilidades múltiples. “Tenemos que cambiar a un sistema europeo moderno, porque es importante que podamos estar en sintonía con lo que está pasando en el resto del mundo” puntualiza el físico.

UN CAMBIO CULTURAL Y LEGAL NECESARIO

Toda esta reflexión respecto a la nueva educación superior que Latinoamérica necesita apunta a un cambio cultural profundo, porque en Chile, hasta hace no mucho tiempo atrás, sólo se aspiraba a contar con el título profesional para poder ser una persona desarrollada educativamente.

Sin embargo, en nuestro país, el sistema ha ido incluso contra esta tendencia tan necesaria de reducir la duración de las carreras universitarias: La carrera de enfermería en Chile duraba 4 años, pero la presión para que las enfermeras que trabajaban en el sector público tuvieran derecho a la asignación profesional fue tan grande que se aumentó la carrera a 5 años. En vez de disminuir los años de pregrado, hay muchos incentivos puestos para aumentar los años de carrera. Y no pasó sólo con la carrera de enfermería, sino también con kinesiología, educación parvularia, entre otras.

Sumado a lo anterior, lo que distorsiona fuertemente lo que significa la planificación de las carreras y lo que realmente el país necesita, es que la educación se ha convertido en un negocio. A diferencia del caso mexicano, el caso chileno recorre otro camino: La mayoría del alumnado está en la educación privada. Y como es un negocio, no es de gran interés de los sostenedores de la educación lo que ex post ocurra con estos estudiantes. Desde la evidencia de todos los casos frustrados, los jóvenes que son parte de esa gran cantidad de profesionales cesantes, observan que los sueldos de los técnicos van en aumento, así como también aumenta la cesantía universitaria. Por tanto no hay un diseño desde la institucionalidad, sino sólo de lo que ocurre ex post, impulsado por el negocio.

LA GENERACIÓN DEL CONOCIMIENTO VS. LA PROFESIONALIZACIÓN

En respuesta a esta mercantilización de la educación, en Chile, todavía la gran mayoría de las Universidades generan profesionales y no generan conocimiento, y no poseen una agenda crítica de las necesidades académico-profesionales hacia donde se orienta el país, en circunstancias que el futuro de los países está en generar conocimientos, y no en generar puntualmente profesionales.

En este sentido, Salvador Malo precisa que en México, el grueso de las Universidades públicas son las que desarrollan investigación, cuya calidad es reconocida internacionalmente.

De toda la investigación que se realiza en México, la mayor parte se hace en las Universidades, y las más grandes tienen más desarrollo en esta área.

En número, Brasil es apabullante el número de investigaciones científicas que posee. Si ellas se dividen por la cantidad de sus estudiantes, per cápita está debajo de Chile. México está debajo de Brasil. En 2010, a nivel internacional y 2015, Chile per cápita tiene más investigadores de los que tiene Brasil. México tiene menos de los que tiene Brasil, y los que tiene Chile.

Sin embargo, para evaluar el impacto de lo que un país hace, se debe evaluar la magnitud y el contexto del país. En este sentido, México produce al año el mismo número de publicaciones científicas que Portugal, pero Portugal es 7 u 8 veces más pequeño que México, por lo que México es 7 u 8 veces menos productivo que Portugal. Y Portugal está en la medianía de los países europeos en términos de producción investigativa, estadísticamente.

En México, Brasil o Chile existen muy buenos científicos que pueden desarrollar investigación, pero la contribución al desarrollo de sus países es muy baja. El Banco Mundial publicó un estudio evaluando, qué tanto contribuía la ciencia en los desarrollos económicos de sus países, y pone de manifiesto que en el caso de México y gran parte de América Latina, la contribución es relativamente baja. “No hay una buena relación de los científicos con la sociedad para hacerles aquellas preguntas trascendentales a los científicos, o los científicos no se interesan demasiado en lo que está pasando en el país, porque no encuentran cómo aplicar sus conocimientos en la contribución del país. La sociedad y la universidad están en continua relación, pero no tenemos muy claro de qué forma.” Piensa Salvador.

En Chile se han hecho constantes esfuerzos de aumentar el número de doctores, y apoyados con becas del CONICYT han podido hacer estudios de doctorado dentro o fuera de Chile. Sin embargo, en su retorno al país y posterior a la obtención de tan alto grado académico, muchos de esos doctorados no tienen dónde trabajar y poder desempeñarse conforme a lo estudiado, teniendo la complejidad extra, que el requisito de la beca es que vuelvan al país para devolver la beca otorgada.

En esto, las Universidades Privadas han hecho su aporte en contratar doctores. Sin embargo, el país no da abasto ni absorbe a toda esa cantidad de doctores que desean verter todos sus conocimientos en beneficio del país. Las Universidades del Estado no reciben dineros especiales para contratar doctores, sino que tienen que sacar el dinero de lo que reciben del Estado para enseñanza de pregrado, más lo que pagan los estudiantes.

Además, nunca se ha establecido en Chile una real relación con la empresa privada para que contraten doctores, como pasa en otros países de Europa o en EEUU. Acá hay un esfuerzo, mediante CORFO, para incentivar esto, pero es vago. Incluso, cada cierto tiempo, aparecen noticias en prensa de doctores cesantes, y por otro lado, tienen el deber de quedarse en el país para devolver su beca, pero no tienen forma de hacerlo.

En segundo punto, para el ranking de Universidades, uno de los parámetros es el número de publicaciones que tiene que ser en revistas indexadas, y que para obtener una publicación ahí, existe un complejo negocio detrás de ellas, por lo que se da el absurdo que el investigador tiene que pagar para lograr una publicación indexada. Actualmente existe un movimiento mundial de Open Access, que es aquel acceso abierto en que si una investigación se ha hecho con fondos públicos por cualquier mecanismo, tiene la obligación de publicarse en estos sistemas abiertos, sin exigirse publicaciones indexadas.

LA RELACIÓN SOCIEDAD – EDUCACIÓN SUPERIOR

Entendiendo que el rol de las Universidades es fundamental para el desarrollo del país, hoy, la regulación que hay entre la Universidad y las necesidades del país está entregada totalmente a las propias Universidades, en donde hay una presión muy fuerte en producir un lucro, independiente de cuál es la contribución que hacen al desarrollo del país. En Chile, dado este criterio lucrativo y mercantil de la educación superior, ocurre el gran error que en determinadas regiones, se imparten carreras universitarias de una forma completamente alejada de la realidad social que se vive en la región donde está emplaza la institución educativa. Por ejemplo: En el norte del país ocurre que, siendo una zona minera, las Universidades se instalan con amplias ofertas de carreras como sociología o psicología, que no se condicen en absoluto con lo que necesita la industria regional. Es así, es como hoy tenemos un gran déficit de técnicos, que es lo que el país necesita en la mayoría de las regiones más productivas.

-          ¿Cómo se piensa en México esta correlación entre lo que necesita el país versus las carreras que se imparten?

S.: Lamentablemente, en México nadie piensa ese asunto. En el fondo, las Universidades Públicas tampoco están pensando en eso, no tienen capacidad para pensar en el futuro de la educación superior en el país. No tienen mecanismos colectivos para decir qué es lo que requiere el país. Los académicos, al tomar las decisiones de las carreras necesarias, lo hacen de forma aislada y autónoma, sin que necesariamente tenga relación con la situación por la que atraviesa el país. Por otra parte las Universidades Particulares piden permiso para abrir programas, pero a veces no se otorgaban por condiciones inadecuadas, nunca partiendo sobre un estudio de la necesidad de esa carrera en la sociedad.

Sin embargo, las nuevas miradas en esta relación deben venir de la mano con la actualización del contenido impartido en las aulas universitarias, y con la nueva forma en que debemos entender las carreras profesionales. En ese sentido, los doctorados tienen una función esencial, que es traer lo más avanzado del conocimiento a las Universidades. Los conocimientos de punta no los tiene el profesor de pregrado, sino los tiene el profesor que tiene que constantemente dedicarse a actualizar sus contenidos ante las nuevas tecnologías o los nuevos descubrimientos que se hagan en la materia, porque de otra forma, se queda atrás. El camino que el progreso académico llegue al aula es muy lento, porque los programas los controlan los cuerpos académicos, los que trabajan de forma muy subjetiva. Inclusive las Universidades otorgan a los doctores, cátedras académicas de más bajo contenido en cuanto a la profundización, en comparación con otros profesores de más antigüedad que le asignan cátedras importantes.

Por ejemplo: En los estudios de Física, en los planes de estudios de preparatoria en México se detienen en los tiempos de Newton. ¿Por qué no se enseña el conocimiento más avanzado? Eso pasa con todo en general. Los hacemos eruditos del pasado, pero nunca se alcanza a llegar al conocimiento de los últimos 20, 30 o 50 años.

Sin embargo, ante esta crítica, surgen los académicos más tradicionalistas a decir que se quiere acabar con los clásicos, en circunstancias que debemos ser lo más pragmáticos posibles, porque ya cambiamos de ser una sociedad de élites universitarias, a un sistema de educación superior de masas, que se define como aquella, en que más del 15% de la población del rango etario está estudiando. Y la educación superior universal, es mayor a 50% de aquel rango. En el caso de Chile, se acercan a la universal, pero aún existe la de masas. En cualquiera de las dos, lo que se plantea es cómo enseñar a las masas, y el error es que se vuelve a recurrir a los clásicos para enseñar lo actual.

Parece ser una lucha entre buenos y malos, pero en realidad consiste en: Cómo crear una sana convivencia para poder educar mejor a los muchos. Y parece ser que lo mejor es darle las herramientas suficientes para que puedan aprender ellos y volverse útil a la sociedad a corto tiempo, y también tener tiempo para poder estudiar lo que más les guste. En temas de doctorado, México pierde la mitad de sus doctorados (no vuelven al país).

La sociedad tiene que aprender a abrirles los horizontes con los doctorados, y los doctores tienen que aprender a sentir el compromiso con la sociedad que les brindó apoyo.

En la actualidad chilena, gran parte de los estudiantes de la educación superior no son personas que aspiren a un doctorado. De hecho, muchos estudiantes, hoy, ingresan a Institutos Profesionales y ninguno de ellos está pensando en el magister o en el doctorado, sino que en una rápida inserción al mercado laboral. La experiencia finlandesa demuestra que existe una acción bastante mezclada entre la institución estatal, los Ministerios del Trabajo y de Economía (que define las cuotas que corresponde a cada Universidad para preparar profesionales).

-          ¿Qué mecanismo de conexión se debería pensar para con los empleadores, y cómo se articularía ello?

S.: El sistema educativo mexicano y en cierta forma el chileno, no preparan a las personas para pensar posiciones, sino que para reproducir conocimientos dados y aplicarlos en un determinado sentido. Se nos olvida que la educación es para que las personas puedan valerse más por sí mismas, y las profesiones más reputadas son las que han logrado tener una mejor conexión entre lo práctico y lo teórico (como medicina, ingeniería o leyes).

En México, las Universidades Tecnológicas son mucho más concretas para aprender lo que se necesita, pero son las menos atractivas para la sociedad, por no contar con un título profesional entendido de la forma tradicional.

 

NO COMPRENDER LO QUE SE LEE: LA PATOLOGÍA DE LA EDUCACIÓN CHILENA

La discusión de cuánta enseñanza humanista y técnica se necesita para contribuir a la sociedad es muy antigua, y en nuestro país hay educadores insignes que han dado un sello en esto. Sin embargo, cada vez que en Chile se da apertura a la reflexión de aumentar las horas concretas útiles y disminuir la cantidad de horas abstractas, se observa con asombro que la gente no tiene comprensión lectora, y para ello se requiere leer. La única manera de que uno pueda entender lo que lee es, precisamente, profundizando los hábitos de lectura, e impartiendo la enseñanza humanista de la reflexión. Hay que invertir muchas horas en ello si se desea que una persona egrese con una base sólida en su formación académica. Y en lo científico, debe tener una formación contundente para entender las bases más esenciales de las matemáticas, física, etc.

La enseñanza media no está entregando las herramientas básicas para enfrentar una carrera universitaria. Ahí es donde nace la interrogante de cuán eficaz será enseñar materias concretas con el fin de otorgar herramientas útiles y prácticas para una rápida inserción laboral, versus estas otras cuestiones básicas. Son vacíos que existen desde la formación media, cuestiones elementales que servirán para comprender el mundo en el futuro.

Sin perjuicio de ello, probablemente los esfuerzos que se realizan en la educación superior, pueden no estar bien concatenados con la educación básica y media. Según la Universidad de Harvard, los niños nacen igual de talentosos en cualquier parte del mundo. A los 3 años de edad, los niños de estratos altos manejan 1.200 palabras. El niño de estratos bajos no llega a las 300 palabras. A los 7 años la diferencia muestra cuestiones casi irreversibles entre ambos estratos. Estos son datos violentos, porque además, si un profesor entrega buenos conocimientos a un niño, percentil 70, en enseñanza básica, podrá llegar al percentil 90 o 95, quedando entre el 5% de los mejores de su clase. Sin embargo, el mismo niño que es percentil 70, si su profesor entrega conocimientos deficientes al niño, llegará a percentil 39, con iguales talentos y capacidades. Por tanto, el foco en la educación parvularia y básica es central, y con la educación superior mercantilizada y desregulada, las instituciones universitarias chilenas generaron profesores con mala formación que están repartidos en todo Chile.

El Centro de Microdatos de la Universidad de Chile precisó que el 45% de las personas no comprende lo que lee, y el 51% no puede hacer cálculos básicos. Pero lo peor es que esto es el 2013, y si uno se va a 1998 los datos son exactamente los mismos, o sea, no se ha progresado nada.

El Profesor Salvador Malo, cerrando la jornada, expresa que se debe lograr una sólida formación en materia comprensión de lectura en la educación básica. Y para los jóvenes de educación media o superior, se deben enseñar las herramientas útiles y prácticas, para que las utilicen y las interpreten tanto a su favor como a la sociedad toda.

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